Posts cortos: ¿Hora de volver al blogging? 5

Después de más de 8 años escribiendo mensajes cortos en Twitter, he notado algo. No es una observación de golpe, sino más bien el acumulado de todos estos años. Tal vez lo que noto es un agotamiento. Me encanta Twitter para compartir información, y junto a Reddit y otras páginas son mis fuentes de enlaces; en consecuencia, me gusta compartir de vuelta lo que leo. Sin embargo, veo que para discutir o crear comunidad se vuelve cansino.

Mi timeline (más de 2000 cuentas que sigo) siempre lo he comparado como tratar de beber de un chorro de una boca de incendios. Nunca ha sido mi interés el tener un timeline cuidadosamente curado, sino más bien una fuente de serendipia. Pero eso va en contra de tener un lugar para conversar con, ya sabes, personas de verdad.

En ese aspecto cada vez que alguien me escribe un mensaje directo o un chat por Facebook y no tengo una relación previa con esta persona, lo animo a que me escriba a mi correo (si no lo tienes, ciro.duran@gmail.com). El correo electrónico como forma de comunicación que puedo consultar cuando quiero (sin notificaciones), con la extensión que quiero y sin restricciones más allá de las del tiempo, sigue siendo para mí insuperable con respecto a otras formas de comunicación entre pares (las conversaciones grupales son otro tema mucho más complejo). Me gusta que me escriban, y me gusta responder a lo que me escriben, aunque confieso que a veces no lo hago, más por distracciones (y prioridades en la vida real) que por malicia.

Por otro lado, las restricciones de Twitter impiden poder expresar temas que sean mayores que un SMS. Esto ya pasaba cuando pasamos de mandar SMSs a la mensajería instantánea móvil (léase, iMessage o Whatsapp). Pero la perspectiva de que Twitter aumente el límite a 10 mil caracteres me parece ridícula; es para mí un bait and switch gigantesco y Twitter hace rato que pasó ese límite de no retorno, cambiaría su naturaleza a algo completamente nuevo y que no estoy seguro de que me vaya a gustar.

A mí me gusta mantener lo que yo escribo como mi propiedad. Si uno escribe en Twitter o en Facebook es porque valoro poderme comunicarme con otras personas más que el texto que escribo. Pero las empresas surgen y caen, como ya ha pasado antes (caso Geocities). Y lo que uno escribe corre peligro de irse junto con la empresa. En ese sentido, prefiero responsabilizarme de cuidar mis escritos y tener la capacidad de poderlos copiar y guardar donde yo quiera, con formatos de datos que faciliten ese proceso, y no que estén ocultos en la pantalla de configuración de algún servicio.

Dicho esto, quisiera comenzar a acumular más mis impresiones en un lugar más confiable para mi. Y ya veremos cómo nos manejamos con la comunicación con otras personas. Este escrito es el primero.